¿Anonimato? Si, por favor

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A finales de marzo se creó la cuenta de Twitter @MeTooNicaragua y en dos días ya tenían más de 100 denuncias anónimas, contra todo tipo de abusadores: ex parejas, familiares, profesores de secundaria y profesores universitarios, autoridades públicas, artistas, y a otros hombres en puestos de poder. 

Y por supuesto que se han generado muchos cuestionamientos a esta cuenta. Uno de los principales argumentos en su contra es que se basa en denuncias anónimas.  Y de repente las mismas personas que corrieron a cambiar sus nombres y fotografías en redes sociales hace un año, no logran entender porque las mujeres que hemos vivido algún tipo de violencia no denunciamos abiertamente. De repente el anonimato está mal visto, ¿Coincidencia? No lo creo. No tengo pruebas, pero tampoco dudas de que por acá anda el patriarcado haciendo de las suyas. 

Entonces, les presento 5 razones por las cuales los espacios para las denuncias anónimas son necesarios en nuestros contextos: 

  1. Los sistemas oficiales de denuncia, prevención y mitigación de la violencia son precarios. Hace bastante tiempo ya que las mujeres sabemos que hacer una denuncia legal implica entrar en una tubería complicada, que pone en duda nuestra palabra, que nos exige pruebas y que definitivamente no tiene “capacidad de respuesta”. 
  2. Los cuestionamientos sociales que rodean a las mujeres que denuncian públicamente. Porque hemos aprendido a dudar de las mujeres; porque es difícil aceptar que las personas que nos caen bien, nuestras amistades o familiares pueden ser abusadores. Porque cuando hay una noticia sobre una mujer que ha vivido violencia, la primera reacción es: ¿qué hizo para que le pasara? 
  3. De la mano de los cuestionamientos sociales vienen los comentarios machistas. La horda de trolles que empiezan a decir que las mujeres buscan la violencia, que defienden al abusador, que lo justifican, que se burlan, que atacan a las familias… Que se encargan de ejecutar el mandato patriarcal de mantenernos calladas. 
  4. La necesidad de compartir nuestras historias es real. Muchas veces nuestros procesos de sanación empiezan con verbalizar nuestras experiencias. Muchas de nosotras lo hacemos para prevenir a otras, para evitar que les pase lo mismo. La valentía de la denuncia es contagiosa y podemos motivar a otras a denunciar también. 
  5. Porque debemos visibilizar que la violencia machista es una realidad, y que se manifiesta de múltiples formas. 

El anonimato es un derecho, y en Internet es una garantía de la libertad de expresión. Con nombre o sin nombre, yo te creo.

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