Resumen anual (Publicado el 16 diciembre, 2014)

Este post no es sobre tecnología, antes de cerrar el año quiero hacer un recuento de algunas enseñanzas que me deja el 2014; es indudablemente personal. Siempre estoy diciendo “Lo personal es político”, así que siento que es mi turno de compartir. Y seguro me voy a poner depresiva y dark: por favor, no me tengan lastima.

No era mi intención hacer una de esas interminables listas, pero esto es lo que salió:

1.- Todo mundo la caga.

Un niño de seis años, una señora de ochenta años. Vos, tu amiga, la persona que te inspira, tus familiares, tu pareja, YO. Todxs la cagamos, queramos o no. Aunque debo decir que hay gente que la caga más que otrxs.

No es fácil aceptar cuando una persona cercana la caga. No es fácil aceptar que nosotrxs mismxs la cagamos. Pero lo hacemos. Cada quien hace con su cagada lo quiere. Yo he aprendido a aceptar las mías y sí hubo afectaciones, me trago mi orgullo y me disculpo.

2.- Edad no es igual a sabiduría

Por muchos años me costó muchísimo reconocer a las personas mayores a mí, como pares.  Educada para respetar, para hablar de Usted y nunca vocear a una persona mayor: las consideraba fuentes de conocimiento y sabiduría, con más experiencia. La verdad es que la experiencia es relativa, la verdad es que nunca en la vida dejamos de aprender.

Soy una adulta, desde hace mucho tiempo: desde antes de haberlo reconocido por mí misma. La madurez llegó sin darme cuenta y de repente tengo que crear una hoja de Excel cada mes para tener en orden mis ingresos, deudas, pagos… De repente estoy comprando cortinas para mi baño, velas aromáticas y detergente.

Yo, como adulta, no tengo todas las respuestas. Las personas adultas a mí alrededor tampoco las tienen.

3.- Está bien ser una perra maldita

Mi abuelita siempre me decía que pensará primero en mí, luego en mí y por último en mí. Son de esas cosas que no entendes hasta que creces. No siempre podes ir por la vida cayéndole bien a todo mundo, quedando bien con todo mundo, diciendo las cosas adecuadas, a la gente adecuada, en el momento adecuado.

A veces, resulta que, no tengo tiempo para lidiar con el drama de terceras personas. A veces, resulta que, simplemente no quiero nada de nadie ni con nadie. A veces, tal vez no es mi intención ser una perra maldita y termino siéndolo. A veces quiero ser una perra maldita y termino siendo la incomprendida. A veces simplemente no quiero que la persona con la que estoy discutiendo tenga la última palabra.

4.- Si no estás, el mundo no se cae

Cuando una asume responsabilidades, le parece que las mismas son para siempre y que sí fallas en determinado momento, no habrá nadie ahí para asumir. Mucho tiempo, demasiado tiempo, pasé negándome a salir, negándome a viajar: pensando que sí yo estaba presente, podía hacer algo.

La verdad es que cuando te vas, cuando salís, cuando viajas: nada pasa. Descansas un rato y luego volves: lo que dejaste continua ahí, esperándote. Ni hay una catástrofe porque no estabas presente, ni desaparece todo cuando te vas.

5.- Los rituales de la muerte son para lxs vivxs

Velas, entierros, funerales, cremación, triduos, nueve días… ¿Por qué vamos a una vela? El performance es para quienes están vivxs. De alguna manera es importante para nosotrxs saber que la persona que acaba de morir tenía una vida propia y que de una u otra manera, tuvieron un impacto en la vida de personas fuera de la propia familia.

Asisto y cumplo mis obligaciones dentro de los rituales de la muerte. Pero por sobre todo trato de no humillar o dañar la integridad de las personas a mí alrededor: apreciarlas mientras están vivas.

5.- Aceptar los rechazos y re direccionar los planes

Veinte currículos enviados: veinte rechazos, sigo en el mismo trabajo. Tres aplicaciones para estudiar en el extranjero: tres rechazos, sigo en Nicaragua. Ni siquiera voy a mencionar el número de rechazos afectivos de este año: ya se imaginan de que va. Todos los rechazos duelen; y superarlos no es fácil. Pero la solución no es abandonar nuestros planes, tal vez la solución es cambiar un poco el rumbo. Sobre esto no estoy tan clara, estoy casi segura que tendré por lo menos un rechazo más antes que acabe el año.

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Y bueno, eso es todo lo que se me ocurre por el momento. Tal vez escriba una entrada tecnológica antes que termine el año; tal vez no. Tal vez el año tenga otra lección para mí en estos últimos quince días. ¿Tiene algún sentido lo que acabo de escribir?

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